
El poseedor de los títulos WBA, WBC, IBF e IBO en el peso Heavyweight, Oleksandr Usyk, compartió sus reflexiones sobre la otra cara del deporte de élite y los sacrificios personales que se ve obligado a realizar por su carrera.
“Mi precio del éxito es no ver nacer a mis hijos, no estar presente en sus cumpleaños. Prácticamente no vivo con ellos en la misma casa, sino que vengo a verlos solo como un turista temporal.
Pero cada vez que estoy con ellos, trato de pasar el mayor tiempo posible con ellos: conversar, escucharlos, ayudar. Principalmente, escuchar y decirles algunos momentos de fuerza, de amor. Hay que amar. Todo depende no de cuánto amas, sino de cómo amas.
Es decir, hay que hacerlo de verdad. E incluso cuando hacen ruido y todo lo demás, darles la oportunidad. Si ves que no cruzan algún límite, no hay que prohibirles hacer nada. Hay que intentar incluso darles la oportunidad de que se equivoquen, para que comprendan: un error no es el fin del mundo, un error es crecimiento”, dijo Oleksandr Usyk.